Inesperado desenlace.

Mientras en la sombra intentaba curar
mis heridas que volvían a llorar sus lágrimas
de sangre, sentía al viento sobre mi piel
dándome descanso, aunque fuera por poco
tiempo,

Exhausto bajo la sombra de una tranquila
cueva y en un espeso bosque donde esperaba
morir y bajar a mi eterno descanso, el aroma
de la sangre de viejos detractores
me alerta,

Feroces buscaban mi alma como perros
rabiosos y hambrientos, con trampas esperaban
devorar mi alma lacerada y cansada, cobardes
como son, no se atrevieron a una batalla justa
a la luz de la luna,

Sin fuerza, sin aliento y casi sin poder caminar,
levante mi pesado cuerpo apoyándome en mi
espada, eterna compañera en batallas sin fin y
espere bajo la sombra de un peñasco a los
perros malditos en jauría,

Sabia que venían por la espalda, para cobardemente
abatirme y así aullar en regocijo su cobarde
hazaña traicionera, orgullosos de su retorcido
pensamiento, no esperaban que pudiera
escapar,

De entre las sombras un espíritu salvaje, guardián
de aquel bosque tranquilo, abatió sorprendiendo
a los bestiales detractores cegados
por la codicia y sus oscuros y retorcidos
pensamientos,

Uno a uno fueron cayendo frente a mis ojos
los cadáveres de la jauría y terminaron devorados
por las raíces que los jalo a las profundidades
de la tierra, algunos aun con vida lloraron
en desesperación,

Sin dar un paso, sin levanta mi espada,
mantuve mi vida un día mas, no se que
fuerza se trago a mis detractores frente a
mi vista, ni se por que dejo con vida a este
hombre que aun siente su vida escaparse
entre sus dedos,

Entre luces y sombras descansa mi alma
lacerada y herida de muerte, mientras duermo
alguien cura mis heridas y reconforta mi
alma, se que me observa, se que esta ahí
afuera, esperando quizás a que
pueda marcharme.

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