Dulce veneno que refresca mi alma
cansada de vagar como espíritu
errante,
teniendo a las estrellas
como manto real y el cielo como
palacio, dejo escapar mi mente
fuera de este mundo,
me embriago en tus labios
mientras tus manos me alimentan, noble
tierra que me deja descansar en sus valles
mientras mis delirios mantienen
tu vitalidad, dejas que me alimente
de tu piel de seda, y me envuelves como
depredador a su presa cautiva
vuelvo a beber de tus labios y
tu cabello me enreda como hiedra,
bebo el rocío que viste tu cuerpo desnudo,
mientras me oculto en la niebla
que provoca el amanecer sobre tu piel
la luz del día no importa
rendidos,
dejamos volar la mente
y a los sueños cabalgar.










2 Agosto 2008 a las 4:04 AM
Sandra, efectivamente, gracias por tu comentario, y por el apunte.
2 Agosto 2008 a las 1:02 AM
Qué sensuales letras, poesialibre..
(¿quisiste decir errante?)