En la cima del dolor
rompió mi garganta el silencio,
ira descontrolada la montaña
estremeció,
el suelo se abrió ante
un puño llorando sangre,
fije mi rostro al polvo
como ser sin esperanza mientras
el silencio me envolvió de nuevo
como implacable carcelero,
levante mi rostro y
frente a mi, belleza alada que
flotando me observaba,
vestida de luz eterna
su ojo se empaño, olvide el silencio,
olvide mis puños en llanto,
busque entre mis posesiones una
estrella que en su mano entregue
para enjugar su llanto y lograr que
una sonrisa me regalara,
mas por gracia divina recompensa
mas valiosa entrego, no es riquezas o miles
de estrellas, sino su dulce mano que apacigua
mi ira,
un par de estrellas que iluminan mi sendero
me hacen olvidar el tiempo
y el dolor,
embriago mi mente con su voz
mientras por el mar de su
piel navego.










31 Julio 2009 a las 11:36 PM
Gracias Milo por seguir mi blog, y gracias por tus amables comentarios, significan mucho viniendo de un colega.
30 Julio 2009 a las 2:36 PM
Bravo!. Saludos de nuevo y te felicito por tu poesía tan bien lograda.