Encuentro fortuito


Fue uno de esos días en que nada pasa y al pensar en tu vida te parece toda aburrida, sin nada que te saque de ese hastío que sientes mata tu alma poco a poco, te sientes muerto, no sientes emociones y pareces recordar ese vago, vago sentimiento de haberlas sentido alguna vez, antes que la rutina te asfixiara en se eterno circulo vicioso; en ese momento ya nada me importaba, no había hecho una entrega para mi clase de diseño importante para mi calificación, la maestra me había reprendido, pero a mi se me resbalo todo, además me sentía confiado en que podría terminar al día siguiente, ¡sin dormir en toda la noche claro esta!

La rutina me estaba matando, eran los finales y yo andaba perdido en mis pensamientos, todo lo hacia mecánicamente, al terminar el día, me dirigí a tomar el camión, como siempre, pues no tenia carro y rara vez me lo prestaban todo el día, así que aunque tuviera necesidad de el tenia que aguantarme y arreglármelas como pudiera, llegue a la parada todo idiotizado, entre zombi y hip-hopero pacheco, ahí solo estaba una chica, – muy bonita por cierto, cabello castaño oscuro, piel blanca y ojos oscuros también, de estatura baja, pero bien proporcionada, ¡Dios, si que fui estúpido, ¿verdad? – pero no lo pense mucho en aquel momento, me senté al otro extremo de la banca, dándole espacio, sentía que de reojo y en ocasiones volteaba a verme, no reaccione en un buen rato, luego pense,- esta vieja que tanto me mira, traeré alguna mancha en la cara por del taller de ilustración, o los pelos todos parados, igual traigo un moco embarrado –pense y me reí sin pensar- no se que pensaría ella, ahora me lo pregunto y solo me da risa de recordar aquella ocurrencia, pues nunca me ha pasado, pero se que igual algún día no salgo tan bien librado.

Llegaba el camión después de su acostumbrada tardanza, la deje subir primero, – tenía bonitas piernas – pago su pasaje y esperé mi turno, se sentó en las primeras bancas y yo un poco mas adelante en las que quedan perpendiculares, el chofer miraba por la ventana y luego miraba el cielo nublado, bastante denso, – como que va a llover, ¿no?, me dijo, – espero que no por que todavía tengo que tomar una pesera y con lo que traigo es bastante molesta la lluvia, se ensucia todo y se hecha a perder. Luego ella viendo por la ventana para cerciorarse dijo – No señor no diga eso, yo todavía tengo que ir al centro para tomar otro camión que me deja cerca de mi casa pero todavía me queda algo lejos, – Me gusto su voz, si que me gusto, bien modulada y era una voz entre tierna y sexi, no sabría como describirla con exactitud, me miro y dirigiéndome la palabra me dice – y yo que tengo que andar dando varias vueltas para ver lo de mi papelería, y lloviendo no se puede, es bastante molesto, – Dímelo a mi, y le mostré, levantando levemente y dirigiendo la mirada al porta-laminas, las reglas, la enorme mochila y otras bolsas que cargaba con material y trabajos calificados, – si no es la lluvia es otra cosa, esto en ocasiones me hace pasar vergüenzas, – su bella sonrisa me puso nervioso,-
Ella alargando la mano para alcanzarme y sin quitar esa bella sonrisa de su rostro, me saluda y me dice – Hola, soy Bibi; yo no supe si así se llamaba en realidad o si así le decían, pero me pareció apropiado para ella, y aunque no soy de los que gustan de oír esos nombres ridículos que crueles padres sin conciencia les ponen a sus hijos sin medir consecuencias, me gusto, – tanto ella como el nombre- ya no recuerdo que estudiaba, estaba terminando al igual que yo, aunque ella estaba mas de salida, pues a mi me faltaba un año, – ¿que edad tienes? me pregunto, sin dejar de verme, lo cual siempre me ha puesto muy nervioso, creo que es mi instinto de depredador solitario, que siempre que alguien se me queda viendo lo considero una intromisión a mi espacio, a mi territorio, sin embargo, conteste – Veinticinco años, le respondí, – abrió mas los ojos y me dijo, – ¡eres mas grande que yo! yo tengo veintitrés, – le conté las razones del por que a penas estaba terminado, mientras para mi pensaba, – Dios que no termine este viaje, 10 minutos mas, Dios mío, solo diez minutos mas; pero sabia que no pasaría.

Ya faltaba poco para que llegara a mi destino, así que le pregunte por que diablos nunca la había visto antes, me dijo que como vivía lejos, casi siempre salía muy rápido o le daban un aventon, además ya estaba trabajando así que no tenia tiempo para quedarse al chal con las amigas y amigos, – maldita sea mi suerte – pense ¿por qué nunca conozco a alguien así, y cuando me pasa, es en esta forma, con tan poco tiempo? – igual nos vemos en estos días, voy a estar viniendo casi a diario para arreglar mis ultimas clases, que son en la noche y lo de mi papelería, me dijo sonriente como todo el rato que estuvimos platicando – que en realidad fue muy, pero muy poco- Eso me encantaría, sería genial, respondí esperando que fuera verdad.

– casi siempre vengo en las tardes, – me dijo- y voy a ver a mi coordinador y al departamento escolar para la papelería y las firmas que tienes que llevar para todo eso; yo por mi parte me preguntaba por que no me sucedían cosas así mas seguido, en lugar de las cosas mas raras que le puedan pasar a una persona en su vida, no recuerdo bien si me dijo donde vive, estaba tan atontado que creo no le puse mucha atención, además de que no soy bueno para recordar direcciones que no frecuento mucho o no conozco los lugares que me mencionan, así que creo que debió habérmelo dicho por que yo le dije en que parte vivía, y que en realidad estaba cerca, de la Universidad.
Con una mueca en su rostro como con un poco de envidia me dice – vives bien cerca de la Universidad, no tardas mucho en llegar, solo tomas un camión y yo tengo que tomar dos, eres afortunado – – Creo que si, así es, – sin embargo yo pensaba, sería más afortunado si me dieras tu teléfono para llamarte y quizás vernos en otra ocasión, o que olvidara esta estúpida cobardía paralizante e incapacitante para que no se me atore en la garganta y poder decirte que me gustas mucho, aunque no te conozco.

El camión se acercaba a donde yo debía bajar, y despedirme de ella sin saber que no la volvería a encontrar, y aun espero volver a encontrármela, aunque a veces lo olvido tratando de hacerme a la idea de que no sucederá, que he perdido una valiosa oportunidad, por no reprogramar mi cabeza a tiempo, creo que por eso he dejado salir mis alter egos, pues de esa forma se harán cargo de lo que yo en ese momento no podría hacer, ser mas como desearía ser sin dejar de ser yo, el asunto es medio complicado, tratando de no ser el Dr. Jeckill y Mr Hide.

La verdad me hubiera seguido hasta llegar a donde ella bajaría, para poder seguir conversando con ella, pero luego recordaba el tiempo que había perdido para los trabajos que debía entregar, – que eran un buen de trabajos- y pense que si me seguía de largo, me llevaría mas horas terminar, ya que tendría que esperar a que el camión regresara, así que simplemente no pude, y aun no se por que, aun me pregunto por que diablos no pude seguirme de largo dejar mi parada atrás, y bajarme de regreso, pedirle su teléfono, su nombre completo y esperar que aceptara salir al menos una vez conmigo y seguir conversando un poco mas, saber un poco mas sobre ella, y que pudiera saber mas de mi, – ¡maldita mi suerte!

Por fin, y sintiendo una extraña aprehensión en mi pecho, le dije,- bueno aquí tengo que bajarme, me dio gusto verte, sinceramente espero verte mas, si visitas los salones de diseño o la sala de computadoras, seguramente me encontraras –
Mientras recogía mis cosas, el camión iba a comenzar de nuevo su marcha, además de que creo mi despedida era mas larga de lo que debía ser, – apúrate por que si no te van a bajar mas adelante -, – aquí me bajo, solo estoy recogiendo mis cosas- le dije al chofer, así que detuvo su marcha.
Ya abajo, con mis cosas en la mano, y sintiendo el movimiento del camión quise volver a abordarlo, pero ya emprendía su marcha, ella se despidió con una bella sonrisa y diciéndome adiós con su mano, creo que me quede un par de minutos ahí, maldiciéndome, insultándome, reclamándome mi inmensa cobardía y falta de decisión para esos casos.

Creo que ella si hubiera valido la pena, para mostrarle mi verdadero yo, alguien que apreciara mi sangre como la tinta de quien escribe, o como el liquido que le dará color a las rosas, así mi vida personal no tendría tantos descalabros, así no habría dejado que alguien que no vale la pena el esfuerzo, me conociera, entregándole mi corazón abierto, expuesto totalmente solo para que después se fuera con el primer pelmazo que se le atraviesa, dos veces me he equivocado, esta ultima, fue la que mas dolió, por eso recuerdo a Bibi, si ese era su nombre o nombre de pila.

– ¿por qué no la buscas, mi amigo? quizás ande por ahí buscando a alguien como tu.
– No mi estimado, a alguien como ella le sobrara quien la busque, la mayoría serán unos imbéciles como siempre, pero para estas alturas, lo mas probable es que esté ya casada, quizás ya hasta tenga por ahí un hijo. Por eso mejor guardo ese recuerdo, con nostalgia y cariño, son de esas cosas en la vida que le dan un poco de sabor a la existencia, aunque el sabor sea algo triste.
– No te apures, espero que muy pronto encuentres a alguien como ella, que valga la pena y aprecie como tu dices tu sangre; pero dime, con quienes te equivocaste, ¿quién fue la ultima que como luego se dice, te mordió, mastico te escupió y luego se limpio los zapatos contigo?
Me reí un poco y le respondí
– Buen intento mi amigo, pero no te voy a decir los nombres, a una la conocí en la universidad, a la otra la conocía de años atrás, estuve enamorado de ella desde que era un niño, a esta ultima deje de verla durante mucho tiempo, sin poder deshacerme de su recuerdo, luego por azares del destino nos volvimos a encontrar, pense que seria una oportunidad para mi, vamos, hasta le hice trampa al destino por ella, incluso cambie el rumbo de su vida, esperando que escogiera uno mas prometedor, pero me equivoque, así son las cosas, la anterior, que te puedo decir, es una de esas chicas que las ves caminar y se recortan de la multitud, además de inteligente, al menos para su carrera, tenia algo en ella que la hacia mas bella, pero con ambas me equivoque.
– ¿ a quien quisiste mas?; esa pregunta me hizo quedarme pensativo por un momento, vi por un momento a mi viejo amigo, que como siempre había sido un gran apoyo para mi,
– No lo se, – le dije, era algo difícil de responder
– creo que a cada una la quise de una forma distinta y única, no creo haber amado mas a una que a otra, independientemente de que me gustaran más o menos o que fueran más guapas, es difícil viéndolo así.
Me dio unas cuantas palmadas en la espalda, que se sintieron tan bien, son de esos detalles que más se aprecian de un amigo o amiga, según sea el caso, y me dijo,
– por eso guardas entonces el recuerdo de ese encuentro fortuito, son los buenos recuerdos que quedan en la vida, espero que el destino de una vuelta y te la vuelvas a encontrar,
– No creo que suceda, después de las trampas que le hice y de lo que le he arrebatado, no lo creo, pero gracias por tus deseos, en verdad los agradezco.
– y ¿por qué no me quieres decir sus nombre?
– ¿para que? – conteste
– si los dijera, si no eres tu, alguna o alguno de los pocos amigos que tengo, quizás les reclamarían de alguna forma la manera que me trataron, y para mi, aun ellos pudiera pensar que fueron unas desgraciadas perras del mal – y créeme que hay quien pudiera tratarlas así y decírselo en su cara- , para mi siempre serán un recuerdo, doloroso quizás, pero son el registro de lo que soy, de lo que fui, y de lo que queda de mi. Esa es la razón, merecen de todas formas mi respeto, aunque espero jamas volver a verlas, y si así fuera, para mi ya no existirán – ya sabes para mi propia seguridad – además, si algo me ha enseñado la vida, es que en este mundo todo se paga, solo espero que no les valla tan mal como a mi, no creo que pudieran aguantarlo.

Por eso mejor pídele al cielo que de vez en cuando me deje tener en mi vida uno que otro encuentro como ese del que platico, un par de hermosos ojos, una bella sonrisa y veras que volveré a ser el mismo de antes.

Por Adan Guerra

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