¿Qué esperabas encontrar?


A casi dos años de tu partida, ni una palabra, ni un adiós apresurado y mentiroso, te marchaste apresurada para no volver, esa era la idea, o ¿pensabas que si fracasabas podrías volver y contar con el tonto que te recibiría con los brazos abiertos? Que tontería, verdad.

Si mis cartas se perdieron en el tiempo y en la basura que se perdía en tu buzón de tanto olvido, yo esperando perdonar, ¿perdonar que? Tenia la esperanza, una esperanza muerta quizás, pero al fin una esperanza, en el peor momento de mi vida te marchaste sin escuchar una sola vez mis palabras.

Supongo que eso me gano por entregar el corazón a una superficial mujer que al sentir sanadas sus heridas levanta el vuelo sin mirar atrás olvidando por completo quien uso su sangre y su piel para vendar sus alas y aliviar el dolor.

Ahora regresas, así sin avisar, y ¿Qué esperabas encontrar? ¿Al amigo que abandonaste sin pensarlo una sola vez? ¿Esperabas quizás encontrar al imbécil de siempre con los brazos abiertos como si nada hubiera pasado? No se que esperabas encontrar.

Jamás supiste que en medio de mi agonía te entregue mi tiempo, mi propia sangre maldita que curo tus heridas desobedeciendo las ordenes de la luz divina, jamás te enteraste de nada, y en el peor momento de mi existencia, cuando mas necesite de alguien que correspondiera mi amor, mi cuidado, ¡mi maldita sangre!

Te marchaste con tanta prisa que olvidaste decir adiós.

Ahora te preguntas que paso conmigo, preguntas a todos si me han visto, si sigo convida, preguntando si te olvide o la razón de mi ausencia y mi silencio ¿Quién te crees que eres para cuestionar mi silencio?

Deja de molestar a los pocos amigos que me quedan, no los cuestiones con cosas que no quieren responder, si aun te hablan, deja que te hablen de todo menos de mi, y no preguntes ni por error sobre mi ausencia, el silencio que ahora pesa sobre mi ni por mi existencia.

Si te marchas sin mirar jamás atrás, si mis cartas se perdieron entre el olvido y la basura en tu buzón olvidado, ¿Por qué debería pretender que nada pasa? Si ni una sola vez te acordaste de quien en plena agonía, aposto su alma a los demonios que te acechaban, sin tu darte cuenta jamás de lo que paso, porque así lo deseaba yo.

Son casi dos años sin escuchar tu voz, sin saber una palabra de tu parte, viviendo atormentado con el maldito recuerdo de mi piel acariciando tu cuerpo, cobijando tu rostro, vendando tus heridas. Jamás te enteraste de nada, ni cuando me aguantaba las ganas de volver a sentirte entre mis brazos, mientras tu sentías a rienda suelta en otros.

Tampoco supiste del veneno que alcanzo mi sangre, ni el indescriptible dolor de mi alma en la dimensión mas profunda de mi mente, ese veneno que ahora me esta matando y esta resucitando a la bestia maldita que había enterrado en los confines de mi alma y corazón, para que jamás surgiera de nuevo, y lo hice por ti.

¿Te sorprende verme tan distinto a aquellos días? ¿Por qué? ¿Es que acaso no sabes que a pesar de todo soy un hombre de carne y hueso?

Ayer, una sola palabra hubiera bastado para salvar mi alma del abismo del pecado, de mi propia naturaleza, y solo escuche el silencio, incluso el silencio de tus pensamientos, porque cuando me recordabas, era solo un trofeo mas, solo un eslabón, ahora roto.

¿Te sorprende verme ahora disfrutando al fin de mis amantes? O ¿Por qué te sorprende que sea mas de una? Tú mejor que nadie debes entenderlo y dejar la sorpresa a un lado.

Si, tienes razón, continúe peleando y entregando mi sangre por alguien mas, quizás para redimir mi alma, esperando que se me concediera la muerte, que se saldara mi deuda y mis pecados, pero sigo aquí, esperaba la redención y un poco de paz, paz que jamás llego, y me gano el cansancio, exhausto me aleje de todos.

Y si me aleje fue por su bien, para que recordaran aquel que una vez conocieron, y no al cansado y derrotado ser que ahora encontraste, debiste dejar de buscar, debiste conformarte con mi silencio.

No me reclames, ni pidas razón, porque bien sabes la razón, y no tienes derecho a preguntarme nada, no tienes derecho a cuestionar mis acciones, dime ¿Qué esperabas encontrar después de tanto tiempo?  ¿Esperabas quizás encontrar al tonto de ayer que te recibe con los brazos abiertos después del olvido en que lo dejaste sumergido? Cuando mas lo necesito, cuando mas requirió de una palabra, ¡una sola maldita palabra! Una caricia, una sola lagrima.

¿Qué esperabas encontrar?  Márchate y no regreses, no vuelvas a preguntar por mi, y no llores, porque no tienes derecho a llorar, lo sabes bien, no te atrevas a rogar o pedir perdón, aquel que conociste, murió hace varios años, no te atrevas a suplicar si no quieres conocer el lado escalofriante y destructor de lo que queda en mi, del que disfruta el dolor ajeno y lo provoca, de aquel que destroza a sus enemigos y los exhibe en el jardín de su casa.

Ahora márchate, y olvídame, jamás existí, jamás te di lo que recuerdas haber recibido, ese, nunca fui yo, olvídame, al fin y al cabo, para ti es fácil olvidar, olvida mi nombre, mi casa y mi rostro.

Comments
One Response to “¿Qué esperabas encontrar?”
  1. Qué dolor exhuda este escrito, poesialibre… Lo siento.

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