Carta a un antiguo recuerdo.


De Digital Art

No se como llamarte, ni se como expresarme contigo ahora, no eres ni mi amiga ni eres una de tantas conocidas que tengo, ¿por qué? ¿Me preguntas por qué? Por favor, si no estas dispuesta a escuchar la respuesta o no esperas una respuesta franca, no me lo preguntes si no podemos evitar un frente a frente.

No me pidas tampoco que todo sea como antes, por que jamás volverá a ser como antes, ayer, ayer no solo te dí mi confianza y lealtad, te entregue mi cariño y mi alma sin condiciones.

¿Y que recibí yo a cambio? Una traición, no solo a la amistad que te entregue, sino al amor que por ti sentí. Defraudaste lo que fui por ti, lo que te dí, lo que a nadie había dado.

Se que me dirás y pensaras que soy un cobarde por no hablarte y por preferir darte esto para que lo leas, y no me importa que me llames cobarde ni mucho menos, pues tengo miedo no solamente de que nuevamente hieras mi alma y de que al calor de las emociones yo te hiera a ti con mis palabras, por ese extraño talento que tengo de herir con mis palabras, aunque creo que a estas alturas aunque lo evitemos, herirnos nuevamente es inevitable.

Solo quiero que comprendas mi posición, que por una vez en tu vida, te pares en mis zapatos y veas las cosas como pasaron, que sientas lo que yo sentí, y te des cuenta del por que no quiero ser tu amigo.

Tu quieres ser mi amiga porque quieres mi amor sin condiciones y esa amistad que muy pocos y demasiado pocas tienen conmigo, quieres mi cariño, pero como siempre, sin entregar nunca nada a cambio, sin compromisos, y yo el amor sin compromisos, ya no lo frecuento, quieres que sea tu amigo para que sane tus heridas, y una vez curada, levantar nuevamente el vuelo sin mirar atrás.

No mi querida amiga, – te llamo amiga porque no se de que otra manera llamarte- ya no quiero ser tu amigo, ni quiero volver a verte, si eso fuera posible, siempre supe de tu traición, siempre supe lo que hacías a escondidas, y yo te seguía amando, sabia que jugabas conmigo y no quería aceptarlo, hasta te marchaste lejos cuando todo salio mal, y jamás volviste a dirigirme la palabra, ni a acordarte de mi.

Ayer amé tu mirada, esos ojos verdes que inspiraron nuevamente mi vida cuando yacía en ruinas y bajo la oscuridad de mi propia existencia. Hoy, ¿para qué me quieres cerca si no recibirás de mi mas que indiferencia?

No quiero ser tu amigo, porque jamás lo fuimos, al menos jamás en reciprocidad, yo sí fui tu amigo, pero tú jamás, fuiste amiga mía, ni una sola vez lo demostraste, ni una sola vez quisiste serlo. Si no te busque, es por que se que no quisiste que te encontrara, ahora, yo no quiero que me busques, quiero olvidar mis heridas, ahora que apenas han sanado, después de tanto, después de mucho tiempo, una amiga de verdad, no abriría las heridas que con mucha dificultad acaban de cerrar.

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